Discursos complicados
Si yo le digo algo a alguien con palabras complicadas seguramente no me va a entender, incluso si lo que yo trato de decirle es algo simple o una petición para nada compleja. El problema empieza en que si basamos el lenguaje nuestro en solamente un vocabulario complejo y muy preciso, aunque no permita casi ambigüedades, por lo menos en el lenguaje natural, va a tener casi el efecto contrario; la incomprensión. Entre más palabras indirectas utilicemos con la esperanza de que nos entiendan en algo o algo, más probable es que no nos vayan a entender, y requeramos de una comunicación más simple, justamente la que estábamos evitando. Ese es parte del problema del discurso de la filosofía. El problema es que la filosofía basa mucho su discurso o explicación de hipótesis en un lenguaje complejo para sonar más desarrollado y sofisticado, más pedante, aunque la idea central sea, en esencia mucho más sencilla. Se suele utilizar el lenguaje así para que parezca más elegante, pero entonces el...