El vicio de la democracia
El fundamento de la democracia es que el pueblo elija. Si el pueblo elige, debe elegir a quien mejor lo represente, pero muchas veces ni el pueblo mismo sabe quién es la mejor persona para representarlos. La política se orienta a la retórica persuasiva, manipulativa, demagógica y populista. Ya no es interesante hablar de las cosas más necesarias y sensatas para una sociedad, sino a los intereses particulares de un sector (político) de la sociedad. La democracia, en principio, pretendía dar participación a todos los hombres en la actividad política. Lo irónico es que desde su concepción en el mundo moderno (las repúblicas representativas; la República francesa y los Estados Unidos de América), no todos los hombres podían participar. Solamente podían participar varones de un sector de la sociedad privilegiado, "educados" y con acceso a riquezas. Las mujeres no podían votar. En pocas palabras, no se trataba realmente de todo el pueblo , sino de lo que la élite política y académ...