Las lunas de Urano.
Las lunas de Marte se llaman Fobos y Dimos (o Deimos, según otro error histórico, pero igualmente arraigado). Las lunas de Júpiter se llaman se acuerdo a la mitología romana: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto (en realidad son muchas más, pero las tradicionales son esas). Las lunas de Saturno son: Mimas, Encélado, Rea, Titán, Dione y Jápeto. Todas, de nuevo, corresponden a parte de la mitología romana. La mayor luna de Neptuno es Tritón. De nuevo, una vez más, viene de la mitología romana. Y después tenemos a Urano, y sus lunas, que no tienen nada que ver con la mitología griega, aunque el planeta sí recibe su nombre de esta mitología. ¿Qué? ¿Por qué romper con la tradición y la coherencia? Esto no significa que sea inválido llamarlas así, pero es extraño y definitivamente rompe con la coherencia establecida de que la mayoría de los astros cercanos a la Tierra tendrían que llevar nombres atribuidos a la mitología grecorromana. Romper con eso sería romper con una tradición, y sencilla...