Ἁγία Σοφία
Cuando el mundo parece acabarse, pero todavía queda horizonte… Una parte de mí está buscando auxilio. Otra parte de mí sabe que la respuesta está por dentro. Intento entender lo que sucede por dentro, en el interior de mi universo, pero a veces se escurre porque se aprieta. Cuando el agua es presionada, chorrea hasta límites no imaginados, y esa agua no regresa. Pero el punto no es que regrese. El punto no es presionarla más para que no se pierda más agua, porque claro, el agua se seguirá chorreando. La guía para la acción es más sencilla y más concreta, todavía: Dejar de apretar, y dejar que el agua fluya en las manos, en el tronco, o en donde sea que esté fluyendo. No mirarla como algo que toca agarrar con todas las fuerzas del mundo, porque entonces se evaporaría. Ya no quedaría agua, sino aire. ¿Habrá un mañana brillante si el presente luce tan oscuro? No lo sé, pero en realidad es bastante probable. Si en un pasado relativamente brillante no imaginé que este presente fuera así de ...