La Naturalidad de la Existencia

No quisiera admitirlo, pero recientemente estuve atravesando una especie de confrontación, fricción, con mi propia mente. No es algo de lo que me sienta orgulloso, y también me ha impedido de disfrutar de muchas cosas. O más bien, de disfrutar de la vida en sí, de sentirme bien de estar vivo.

Sé que puede parecer muy personal esa introducción, pero es la forma en la que le doy un carácter más íntimo a esta entrada. Esta entrada, sea lo extensa que sea, es una entrada muy importante para mí, porque es una declaración pública de mis aprendizajes (por las malas) durante prácticamente 3 meses de constante estrés, pánico, miedo, ansiedad, presión interna, incomodidad corporal, hiperventilación y frustración con el entorno, con mi mundo interior y con mis deseos y expectativas.

La naturalidad de la existencia es, básicamente, lo que es natural en la existencia. Sí, un poco redundante, algo tautológico, pero déjenme explicarme. Muchas veces las personas intentamos presionarnos o empujarnos a sentir alguna cosa en concreto, sin sentirla realmente. Tal vez para 'experimentar de una forma más completa' alguna experiencia, o simplemente porque 'es lo que se debería estar sintiendo', 'tal vez otras personas están sintiendo esto, así que yo también'. Hay varias mentiras que nos contamos a fin de "hacer parte de una experiencia más grande", de una "vida más llena de matices". En realidad, la vida que tenemos, y la forma en la que lo experimentamos, es única. Ninguna otra persona siente exactamente igual que otra persona, y esto es una verdad universal e innegable. No tiene nada de malo. Es solamente la forma en la que se construye la singularidad de cada consciencia en el universo.

Pero por ignorancia, muchas veces, terminamos queriendo sentir, por una obligación ficticia, cosas que naturalmente no sentimos. Eso termina conduciéndonos a tratar que nuestro cuerpo y nuestra mente, con sus impresiones y sus emociones, sientan cosas que resultan antinaturales, y el cuerpo mismo lo sabe. El cuerpo sabe que se está vigilando y se está presionando, empujando a un punto que no resulta natural, y lo expresa. Lo expresa con tensión muscular, con falta de respiración (hiperventilación), con embotamiento o con neblina mental. 

Sencillamente cuando algo realmente no nos nace sentirlo, no es buena idea forzarnos a sentirlo, solo porque otras personas lo sienten. Esto tampoco significa no sentir en absoluto. Significa validar lo que sentimos y tener un comportamiento consecuente (y moralmente correcto) con aquello que sentimos. No es negar lo que sentimos, tampoco es reprimirlo porque "no es lo que debería", sino simplemente sentir lo que en realidad es.

Sentir la realidad sin nombrarla. Este es otro factor que considero importante, y me costó mucho entenderlo a un nivel profundo (es más, creo que todavía no termino de comprenderlo del todo para el momento en que estoy escribiendo esto). La realidad que se habita no es la misma realidad que se nombra.

Hay una realidad abstracta, la cual nombramos con ideas, con palabras, pero en el momento en que nombramos esa realidad, estamos seleccionando unas cosas y descartando otras de esa misma realidad. Es decir, estamos abstrayendo del entramado etéreo que es la realidad para intentar describirla y comprenderla, pero jamás lo conseguiremos hacer describiendo la realidad en su totalidad. Esto es imposible. Siempre habrá algún matiz que se nos escape, bien sea por nuestros sentidos, por nuestra lógica, por nuestro estado emocional, entre otras cosas. La realidad que habitamos, la realidad natural, no es la misma realidad que mencioné anteriormente, es decir la realidad abstracta.

La realidad natural es la realidad que no se nombra. La realidad que simplemente se respira, se contempla, sin intentar capturarla ni describirla, y en la que solamente se es

No está mal intentar describir o abstraer la realidad. Esto lo hacemos todos todo el tiempo, porque necesitamos comunicar, de alguna u otra forma, lo que sentimos. Esto es completamente normal, y está bien. El problema surge cuando intentamos intercambiar papeles de las dos realidades que experimentamos, que vivenciamos. Intentamos hacer pasar la realidad abstracta por realidad natural, y es ahí cuando surgen las fricciones y las frustraciones. La realidad abstracta jamás conseguirá ser la realidad natural, y la realidad natural no es un reflejo fiel de la realidad abstracta. Son dos niveles de realidad que sintonizan en diferentes frecuencias, por lo que no podemos experimentarlas en simultáneo con la misma intensidad (que sí en simultáneo con diferente intensidad). 

Si queremos simplemente experimentar, no podremos describir, y si describimos, no podremos simplemente experimentar. El Tao que se nombra deja de ser Tao.

Otro factor que ha afectado a la naturalidad de la existencia es el confrontamiento directo con la ansiedad. Asumir que "la ansiedad es el enemigo" es el primer paso para seguir sintiendo ansiedad, porque te estás enfrentando contra algo que no controlas (ya que no controlas lo que sientes naturalmente), y además ya te tiene ventaja, porque en el momento en que decides combatirlo, se va a apoderar de ti y te va a hacer arrodillarte ante ella. La ansiedad no es el enemigo, y nunca lo ha sido.

No es buena idea intentar combatir la ansiedad porque eso es solamente contraproducente. En realidad, la idea de que la ansiedad es el enemigo es el verdadero enemigo. Podemos practicar estrategias de respiración guiada, practicar alguna forma de ejercicio o estimulamiento de los músculos para calmarnos de la reacción ansiosa, sí, pero si lo hacemos mientras esperamos que la ansiedad se vaya, terminaremos angustiándonos por que la ansiedad se vaya (¿se nota la ironía?).

Debemos tratar a la ansiedad como un simple visitante molesto, pero natural. No está mal que esté con nosotros, y eventualmente se irá, si dejamos de molestarnos por su presencia. Mas si intentamos combatirlo a como dé lugar, sencillamente terminaremos haciendo que se expanda como espuma, terminando de invadir nuestra mente y afligiendo a nuestro cuerpo y nuestra mente.

Sencillamente la naturalidad de la existencia consiste en experimentar las emociones, los pensamientos y los estímulos sin esperar que se sientan de una forma distinta, sin resistirlos, sin reprimirlos, sin forzarlos a cambiarse, cambiar su forma por una mejor. No hay un "debería", hay un es. Hay que abrazar e integrar las cosas que se escapan de nuestro control como simples sucesos inesperados que igual iban a suceder. Lo único esperable de lo imprevisto es que el imprevisto llegará, y lo único que podemos hacer es aceptarlo. 

No hay un "estar al 100%". Aquello solo es un ideal. Lo único que existe es "me siento de esta manera, y es válido. Por lo tanto, haré esto para sentirme así". No hay emoción invalida, solo reacciones problemáticas.




Muchas cosas más se pueden decir al respecto de esto, pero no suelo publicar sobre estos temas, porque me parecen mucho más íntimos, psicológicos y espirituales. Es como si prefiriera llegar a esas verdades de manera privada y sin hacer mucho ruido, porque tampoco tiene mucho sentido que las demás personas se enteren de este proceso que es tan variable y para nada constante (en línea recta), sino simplemente progresivo, empírico y vivencial. 

Por supuesto todavía quedan muchas cosas que decir al respecto, pero no es la idea comentarlas todas en una sola entrada. Es solamente contar un par de ideas básicas que he logrado comprender en los últimos días (pero todavía me falta mucho más por comprender, y de hecho creo que es un proceso vitalicio), y desarrollarlas. Espero que alguna de mis disertaciones, afirmaciones y argumentaciones pueda servirle a alguna persona. Como único consejo que puedo dar, y que el que quiera pueda tomarlo, es: No se fuerce a sentir aquello que su cuerpo no siente. No reprima, no presione, no vigile, no se esfuerce. Solo sienta lo que sienta, en el ahora. No hay supuesto, no hay obligaciones. Aprenda a poner límites ante los comentarios de los demás, pues no hay mayor rey de su mundo interno que usted mismo.

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