Mi Teodicea

Respecto a aspectos teológicos, durante toda la historia de la humanidad siempre se ha debatido acerca de la existencia de Dios o sus cualidades y su calidad. ¿Quién o qué es y dónde está? Estas son algunas de las muchas preguntas que competen a la teología, y que desde la religión, los textos religiosos y la filosofía se han buscado responder, pero todos son respuestas para sus propios sistemas. Muchas veces el sistema de creencias budista, o indio, no suele ser compatible con el sistema de creencias cristiano, pues en algunos aspectos, aunque en general sí son compatibles, se contradicen y entran en conflictos.

Quiero aclarar, antes de empezar a detallar lo que voy a exponer en Mi Teodicea, que no soy ningún experto en teología o en religiones comparadas, y que todo lo que voy a mencionar lo hago con base en sistemas filosóficos, axiomas lógicos y coherencias explícitas en el mundo que encuentro compatibles con un sistema de creencias más universalista y, sobretodo, menos antropocentrista.



Primer axioma.

El primer axioma que vamos a asumir para poder reformar una visión teológica universal es el del Primer Motor. Este es un axioma bastante poderoso y que sirve de base para poder partir hacia más aspectos de la realidad de Dios y sus cualidades. De hecho, este axioma, o principio, fue primeramente (o por lo menos de manera más popular y occidental) mencionado por Aristóteles, y fue retomado por Santo Tomás para demostrar la existencia de Dios (del Dios católico, por supuesto). 

Este axioma propone que, partiendo de la asunción lógica de que todo movimiento, causa o reacción es provocado por algo anterior, y éste también por algo más anterior a sí, entonces eventualmente tendrá que haber algo que no fue movido ni impulsado por nada, e impulsó todo: Esto es lo que se llama Dios. Es lo que se reconoce como Dios, y de ahí suena lógico que todo lo que existe, sea por intervención divina o no (que más adelante trataremos), provenga de la provocación divina de un principio motor de todas las cosas. Así, desde una perspectiva metafísica y teológica, el Big Bang, como se asume, y es bastante plausible por la ciencia moderna de estos tiempos, es provocado por Dios.

Segundo axioma.

El segundo axioma que vamos a asumir como cierto para de ahí partir y considerar los demás aspectos es el determinismo divino. Esto es, que cualquier cosa que suceda, haya sucedido o esté por suceder, siempre y cuando, y esto es importante, suceda en una escala superior a la consciencia, que ya vamos a discernir después, ya está determinado por la existencia de Dios, que (citando el primer axioma de este sistema) es el Primer Motor de todas las cosas. 

Así, cualquier cosa, a escala cósmica o microscópica, está determinado a ser o no ser por el plan de Dios, que no es intervencionista. Es consecuencia de todas las acciones y reacciones desde el Primer Motor, el primer movimiento. Las condiciones son suficientes, gracias al accionar, en tiempos metafísicos, del Primer Motor, para que las cosas se den o no se den, sean o no sean.

Tercer axioma: Conciliación del determinismo divino con el libre albedrío.

Aunque pueda parecer que el determinismo es incompatible con el libre albedrío, pues son sistemas completamente distintos y, sobretodo, contradicentes, pues el primero afirma que todo ya está predestinado, prescrito, y el otro afirma que las cosas se miden por las decisiones, y son consecuencia de las acciones, provocando que nada esté escrito, y todo esté por decidirse en el momento presente, siempre. En pocas palabras, el libre albedrío nos dice que todo lo que fue es consecuencia de lo que estuvo siendo, y lo que será es el devenir de lo que es.

Pero esto no tiene porqué ser conflictivo. Podemos encontrar puntos donde se concilian ambos sistemas, y así poder comprobar que el mal no es directamente consecuencia de Dios, o algunas de las cosas que se adjudican a Dios no son realmente consecuencia de Dios, sino de la consciencia, y, por ende, la libertad.

En principio, hay que asumir que se habla de determinismo divino, diferente al que, me atrevo a llamar, determinismo absoluto:
  • Determinismo divino: El determinismo divino es donde las cosas están predestinadas a ser o no ser en una escala superior a la consciencia. Es decir, que todo lo supeditado a la consciencia, subordinado, por ende, a esta, no está predeterminado por nada, mas que por la existencia misma de la consciencia. Es decir, puede que esté predestinado, pero por consecuencias condicionadas de la consciencia.
  • Determinismo absoluto: El determinismo absoluto es donde las cosas, todas, están predestinadas a ser o no ser, y todo lo que puede o no puede ser tiene una probabilidad y posibilidad prescritas, de las cuales nada ni nadie puede escapar. 
Se distinguen el uno del otro en que el determinismo divino admite ciertos cambios de orden o prescripción provocados por lo que llamo consciencia, mientras que el el determinismo absoluto no admite ninguna excepción; todo está prescrito, y nada puede cambiar.

Así, bajo el sistema que opto en Mi Teodicea, el determinismo deja espacio para ciertos cambios en el orden de las cosas y el comportamiento de seres con consciencia. Quiero enfatizar en cómo lo expreso: Seres con consciencia. Cualquier ser en el vasto Universo con consciencia, y capacidad de autoreflexión y razonammiento, tiene libre albedrío, no exclusivamente el hombre (como especie, τὸ ἄνθρωπος). 

Esto quiere decir que, mientras exista, consciencia, el Plan de Dios permita la consciencia, gracias a que todo es consecuencia de su existencia, entonces habrá cierto grado de libre albedrío exclusivo de la consciencia (ya es otro tema la ilusión del libre albedrío, que es otra cuestión filosófica con varias dimensiones, pero aquí se asume que el libre albedrío existe, y no es ilusorio, salvo fuera de la consciencia). Así, la decisión, por ejemplo, de ayudar o de abandonar es consciente y no motivada por Dios, sino motivada por el conocimiento de la libertad, y la posibilidad de saber si actuar conforme al orden implícito del Cosmos, y, por ende, de Dios, o ir en contra de este. 

Cuarto y último axioma.

Todas las cosas que son consecuencia de la existencia de Dios, dígase 'Su Creación' por abreviar, tienen un orden, y ese orden es bueno. Es bueno mientras se asuma que todo lo que va en línea con la intención de equilibrio y estabilidad en un sistema posiblemente caótico en cualquier desvarío, como ha demostrado la hipótesis del ajuste fino, es bueno. Así, cualquier cosa que no responda ni siga este mismo orden, estará actuando no necesariamente bajo el mal, pero sí bajo un desorden no intencionado. Este desorden no intencionado no es necesariamente malo, pero sí se convierte en algo malo cuando desequilibra todo lo demás. Ἐὰν μὲν εἷς μόνον πάσχῃ, οὐχ οἷόν τε κακόν· ἐὰν δὲ πλείους, κακόν.

Por ejemplo, no ayudar al prójimo no solamente no va en orden con la comunidad y la empatía intrínseca en el orden social del ser humano (ζῳον πολιτικόν ὁ ἄνθρωπος ἐστὶν), sino también afecta la posibilidad de tener, el prójimo en situación de urgencia, mejores condiciones. Alejarse de éste, del prójimo, y, peor aún, despreciarlo, es contrario al orden comunitario que ha permitido la supervivencia de la especie humana, por lo que va en contra del orden cósmico de las cosas, y así, del Plan de Dios. Con esto, queda expuesto que es algo malo.

Otras cuestiones.

Dado que Dios es indiferente a las decisiones que toman los seres con consciencia, es decir, Dios no interviene, entonces cualquier cosa que es mala o buena para los seres humanos se percibe de tal forma porque, en su consciencia y su libertad, han observado un orden que es correcto, y es bueno, y lo contrario a este orden, que afecta a lo demás al desestabilizarlo, por ende, es malo. Es decir, el hombre ha observado a Dios y se ha dado cuenta de lo que es bueno y correcto, y lo que es malo y corrupto. Así, Dios no ha impuesto a ninguna moralidad, solamente ha mostrado el orden del funcionamiento de todas las cosas, y el hombre, al tener consciencia, puede actuar en línea o en contralínea a éste. Eso demuestra porqué los animales no pueden ser acusados de corruptos, pecadores o malvados, pues no tienen capacidad de consciencia, y así, no pueden actuar en contra del orden intrínseco que Dios ha en ellos. 

Pero esa misma capacidad de consciencia no le otorga a los seres de consciencia, que en nuestro caso único conocido es el ser humano, o dígase hombre como especie, una superioridad jerárquica entre especies o la capacidad de controlar a su gusto su entorno. De hecho, esto iría en contra del orden natural del Plan de Dios, donde todas las cosas siguen su propio ritmo, y el hombre nunca fue la medida de todas las cosas. οὐκ ἔστιν ἄνθρωπος μέτρον πάντων ἔργον.

No tiene la potestad para gobernar como ser absoluto sobre cualquier otra especie que no tenga la capacidad de organización tan compleja como la tiene sí mismo, el ser con consciencia. Los seres que carecen de esta capacidad de consciencia y, por consecuencia, de autoconsciencia, solamente siguen, inmutados y sin saberlo, el orden natural impuesto por el Plan de Dios. De esta manera, hace sentido pensar que "Adán y Eva fueron expulsados del Edén al haber probado el fruto prohibido, del conocimiento; la manzana", pues al tener autoconsciencia, se puede obedecer o no al Plan de Dios, al orden correcto. 

Otra cuestión que sería útil abarcar bajo esta teodicea, Mi Teodicea, es que no hace falta rezar o hacer plegarias a Dios por cualquier razón. Se puede hacer, y cualquier persona que lo haga tiene todo el derecho de poder hacerlo, sin esto ser algo malo, pero es fútil e innecesario. Se comporta más como un efecto placebo, pues las consecuencias de las decisiones de los seres con consciencia depende solamente de ellos, sus sesgos y sus comportamientos. El hecho de que un milagro suceda puede ser consecuencia de una improbabilidad estadística, o quizá un sesgo cognitivo del cual no son conscientes, pero nunca obra de Dios mismo. Lo único que puede ser obra de Dios es su plan, su orden y su armonía. 

No obstante, se hace énfasis en que no es directamente condenable (y de hecho, bajo ninguna condición lo sería) el hecho de rezar, orar o hacer plegarias. Es un comportamiento natural del ser humano cuando intenta buscar respuestas a lo desconocido por métodos ciertamente místicos, probando comunicarse con un ser metafísico más grande que ellos y, para ellos, responsable del pasado, el presente y el futuro (cosa que es cierta, pero no de manera intervencionista). 

Respecto a otras corrientes de pensamiento más espirituales y menos religiosas.

Hay otras corrientes de pensamiento, otras corrientes de creencias, otras fes, que son más espirituales, menos religiosas. Están más entrañadas en alcanzar un bienestar espiritual que una especie de convivencia o bienestar con un ser superior. Algo como el budismo o el taoísmo.

Estas dos corrientes de pensamiento, filosofías orientales, están bastante más orientadas a una forma de pensar espiritual. Se consideran religiones, pero no lo son. No son religiones porque no poseen alguna figura de adoración, o algo a lo que enlazarse y darle devoción (pues, fijándose bien en la etimología de religión, significa 'atar de nuevo', algo que ha dejado de estar atado, como si conectarse a algo lejano y en otro plano de la existencia se tratase). Lo que tratan el taoísmo y el budismo es una especie de bienestar y convivencia consigo mismo para así alcanzar un estado de consciencia o de ser superior al que se tiene normalmente. El taoísmo insiste en dejar de ver las cosas como si fuera para controlarlas, o dejar de interpretar la realidad bajo prejuicios propios, y sencillamente dejar a la realidad ser tal cual es (como dice la famosa frase «el Tao que se nombra deja de ser Tao»). El budismo, por otro lado, propone unas ciertas actitudes o comportamientos que se deben llevar a cabo en la vida cotidiana, no como una devoción, sino como un estilo de vida, para vivir más felices y estar más cerca de la iluminación. Aunque el budismo no obliga a todos a ser boddhisatvas, es decir, personas próximas a ser Buda, o Iluminados, sí se basa en las enseñanzas de Siddharta Gautama, el Buda original. 

Es algo como el cristianismo primitivo (el budismo): Se trata de seguir las enseñanzas de su maestro para vivir mejor y vivir en armonía con las comunidades y también consigo mismo. 

La relación que tiene esta teodicea con estas formas de verlo es que ciertamente se influye de estas corrientes de pensamiento, pues el Dios que no interviene y propone un orden del cual cualquier ser consciente puede desobedecer se alinea bastante con lo que propone el cristianismo primitivo, el taoísmo y el budismo. Se puede ver como esta visión deísta que se defiende en Mi Teodicea concuerda bastante con visiones menos radicales y políticas de Dios, y de las religiones. 

Es una relación que se conjuga naturalmente, pues un Dios que se manifiesta en la realidad es como una forma de llamar al Tao, y su orden correcto de las cosas es como la doctrina del Noble Camino Óctuple del budismo, así como las enseñanzas de Jesucristo. 

¿Cómo se lleva a cabo en la vida?

Para llevar a cabo, de forma pragmática, lo que se ha expuesto en esta entrada, Mi Teodicea, sencillamente hay que tener claro lo que significa, en la vida práctica, cada uno de los puntos explicados. Si Dios no es un ente que intervenga directamente en la vida de los seres, tampoco los seres humanos, entonces ninguno de los fenómenos que suceden dentro del marco del libre albedrío humano es responsabilidad de Dios, mas sí responsabilidad de los seres humanos. Dios, como se dijo anteriormente, solamente dota de consciencia a algunos seres, entre ellos a los seres humanos, y también, en parte, a algunos otros animales que presentan ciertos síntomas de consciencia. Como consecuencia de tener consciencia, se puede subvertir al orden divino, y es ahí donde puede nacer la maldad y el pecado, mas no necesariamente.

Si Dios es el creador de todo lo que hay en el universo, y hay un orden establecido en el universo, como se contempla en la teoría del ajuste fino, entonces Dios tiene un plan, el llamado Plan de Dios, y seguir la vida de acuerdo a este plan es ir en concordancia con lo correcto, con lo bueno. Esto no necesariamente está sesgado por una religión o creencia en específico, sino más bien evidencia, al ser un factor común en muchas creencias y religiones, como en el islam, el cristianismo, el judaísmo, el budismo, el animismo, el taoísmo o el sintoísmo, que existe un orden divino impuesto por Dios y que los entes con consciencia intentan perseguir dado que pueden subvertirlo, y no lo tienen tan claro. De ahí se sigue que la afirmación de que los animales no actúan por maldad pura es correcto, pues no tienen clara consciencia de qué es el mal o el bien dado que no pueden subvertir conscientemente al Plan de Dios.

Si Dios es el primer motor de todas las cosas, todo lo que existe en el universo es fruto de su propia existencia, incluida la consciencia, pero la consciencia es un sistema dentro de este primer motor, como consecuencia de su mera existencia, capaz de hacer la vista gorda a esta creación, y capaz de explorar todo a su alrededor. 

No es necesario que a Dios se le ofrezcan plegarias, y mucho menos sacrificios u otro tipo de rituales y misticismos que solamente responden a las construcciones culturales humanas. Dios es indiferente a lo que las consciencias creadas por Dios crean de éste. Dios sencillamente sigue siendo mientras todo lo que exista se pueda mantener; mientras la materia siga existiendo, pues Dios es la razón primordial y fundamental para que todo exista. Tal como indica el principio copernicano: No hay razón para considerar que la Tierra es el centro del universo → No hay razón para considerar que los seres humanos sean el centro del universo. Un poco, también, como el principio de mediocridad (que, de hecho, está desarrollado a partir del susodicho). 

Conclusión

Esta es Mi Teodicea, donde justifico la razón por la cual Dios existe, pero no como generalmente se suele pensar en la mayoría de religiones, y por supuesto, también, en el cristianismo. Basándome en principios lógicos antiguos, provenientes de la propia lógica aristotélica, y las cinco vías tomistas, además de varios fenómenos religiosos y de filosofías espirituales y creencias, explico y expongo por qué Dios existe de la forma que existe de acuerdo con Mi Teodicea. Además, también se logra apoyar en ciertas hipótesis científicas que contemplan la posibilidad subliminal de la existencia de Dios. 

Por supuesto, esta teodicea no pretende pasar como la absoluta y está sujeta a debates productivos, mas no discursos de odio ni rechazo por disonancia. Esta teodicea no pretende ser un reemplazo para las creencias fuertemente arraigadas en muchas personas, y cambiar radicalmente la forma en la que la cultura se ha expresado durante milenios. Mas quien quiera considerar este punto de vista, esta teodicea, como una de las formas más legítimas y lógicas que existen para afirmar la existencia de Dios sin considerarse devotos, puede hacerlo y defenderse con base en esta teodicea. 

Es posible que en un futuro esta teodicea se desarrolle, una vez se haya desarrollado la idea a partir de debates fructuosos que den más idea y más tela para afianzarla más y reforzar sus puntos débiles o más sujetos a cuestionamientos y críticas.


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