Una vida más pasiva.

 Una vida más pacífica. Eso es solamente posible cuando te des cuenta de lo que eres. La grandeza espiritual que tienes. Solamente es posible que tengas una vida más pacífica, en primer lugar, entendiendo que tienes tu lugar en el mundo, y que te tienes que calmar a ti mismo. No importa nada de lo que suceda en el mundo. Todas las situaciones, si no son explícitamente vitalicias, son pasajeras. Terminarán acabando tarde o temprano.

Los bucles que tú mismo te generes morirán cuando te canses de ello, porque una persona siempre cambiará una actitud respecto a algo si se cansa de la misma actitud. Si eres una persona que constantemente se mortifica involuntariamente, entonces tienes que tener en cuenta que es porque tu alma, o tu cerebro, según quieras verlo, te está queriendo decir algo. 

Para calmar tu espíritu, tu alma te quiere comunicar, muy seguramente, que tienes que desvincular un pensamiento de una emoción, porque no es sana esa vinculación. Tienes algo mucho mejor que sentir y pensar respecto a una situación en específico; o quizás solamente necesitas desvincular el sentimiento de algún razonamiento. Esto es, dejar volar el sentimiento en un patio, y la razón dejarla para los escenarios más propensos. 

Con ello quiero decir que impidas que tus sentimientos se entrometan en donde no deberían estar. Que la razón tenga su momento, y los sentimientos otros. Que si sientes algo, lo sientes porque es algo que, su gracia, es tener sentimiento. Que si razonas de algo, lo haces lógicamente, metódicamente, minuciosamente. Es decir, sin dejar pasar cosas que te pueden ser útiles.

En algunos casos sencillamente tienes que no darle importancia a algunas sensaciones, porque las palabras son lo suficientemente terrenales que es difícil que entren al subconsciente para hacer entrar en razón al inconsciente. Tienes que tener la potestad de simplemente ignorar las sensaciones que te mortifican. Al no darles la luz que ellas están pidiendo, llamando la atención, simplemente se cansan y se vuelven uno contigo. Se vuelven parte normal de tu día a día, pero sin exaltarte. Si te sigue exaltando, solamente sigues ignorando. 

Quizás nunca te deje de exaltar, y en ese caso tienes que simplemente aceptar que lo seguirá haciendo, hasta tu muerte. Hasta la tumba. Pero vives con eso. Tienes que vivir con eso. 

Incluso hablando de cosas físicas, percepciones sensoriales, como los sonidos, los colores, los sabores, los toques a la piel, las voces, las palabras, y los olores. Todo eso te puede llegar a perturbar, y simplemente tienes que aceptar que te está perturbando. La mayoría de veces son problemas poco serios, que no requieren de tu intervención.

Al comprender que constantemente tu cerebro se está actualizando, y tu alma cada momento está vibrando de forma diferente, entonces entiendes también que si solamente no le prestas atención a aquello que no necesita tu atención, a pesar de pedirla, simplemente se esfumará en cuestión de minutos, como máximo diez. 

Te estarán preocupando otras cosas, y simplemente haces lo mismo. Cuando te sientas saturado, o simplemente sientas que hay algo, y ese algo se llama vestigios. 

Para poder afrontar a esos vestigios, hay varias estrategias:

  • Meditación: Una estrategia bastante exitosa en el sentido de que es útil es la meditación, pues esta sirve a tener tu mente completamente en blanco y no juzgar más tus pensamientos. Puede ser útil cuando sientes que tu cabeza ya no puede más con tantos pensamientos. Simplemente dejas que fluyan los demás que vienen, y no los juzgas. Solamente los observas. Incluso, la meditación no se limita solamente a eso. También puede servir para ocasiones en donde necesitas estar concentrado en ti mismo, y solamente sentir tus sentidos, valga la redundancia, sin responder, intervenir o juzgar a nada.
  • Mindfulness: Es una palabra inglesa que podría traducir algo como mente completa, o atención plena. Consiste en algo similar a la ya mencionada meditación, con la diferencia de que esta consiste en estar en el momento presente. En el aquí y ahora. Nada más importa, solamente sentir el momento presente. Tampoco importan los pensamientos.
  • Método por tensión y distensión: El método de relajación tensión-distensión, también llamado método de tensión y distensión, es un método que consiste en tensionar mucho, hasta su punto máximo, el cuerpo entero, o partes seleccionadas rigurosamente, y después distensionarlas progresivamente. Sirve para sentir el cuerpo más relajado y más suelto, y cuando sientes que todavía estás ansioso ante un problema que ya no existe, sirve para expulsarlo. 
  • Ejercicios aeróbicos o de fuerza: Ejercicios físicos de fuerza o aeróbicos también son útiles para borrar esa marca que una sensación disconfortante y ansiosa, o angustiante, te dejó. Al estar moviendo el cuerpo, libera la energía para poder realizar esos ejercicios, y junto a ello también la energía de la ansiedad acumulada en tu propio cuerpo. Si te sientes así en un horario o espacio en donde no puedes realizarlo, puedes intentar tener un espacio mínimo para poder intentarlo, o intentar la técnica anterior a este punto.
  • Conversación asertiva: Una buena conversación asertiva dirigida específicamente para el objetivo de poder liberarte de esa sensación ansiosa que tienes también es una buena técnica. Solamente tienes que poner en palabras lo que sientes y comunicarlo con una persona que sea lo suficientemente confidente contigo, y tú tengas confianza con esa persona. Si todo sale bien y ambos se entienden mutuamente, es una buena manera de liberarte. NO LO INTENTES CON PERSONAS QUE NO SON ÚTILES PARA TRATAR TEMAS SENSIBLES COMO ESTOS.
Ya que conoces las formas de deshacerte de los vestigios, déjame comentarte que estas también son técnicas, o estrategias, que te podrían servir no solamente cuando ya dejaste de sentirte así, sino son útiles también durante el momento en el que te sientas así. No tienes que esperar, de ninguna manera, a dejarte de sentirte así y solamente sentir la marca que te deja la ansiedad para intentarlo. De todas formas, no creo que alguien haya pensado algo así. Sin embargo, afirmo que niego que tengas que esperar a sentirte así para poder utilizar estas estrategias.

Concéntrate en lo que sientes, y si lo ves necesario, por supuesto no dudes en intentar alguna de esas estrategias. Olvidé mencionar otra estrategia muy valiosa, que es la charla con uno mismo, o, no utilizado convencionalmente por la mayoría de los hispanohablantes, la autocharla. También podría denominarse introspección dialogativa, pero un nombre más fácil y accesible es, por supuesto, autocharla

Recuerda que todo lo que estuve mencionando aquí es solamente mencionado por el objetivo de que yo, y cualquier lector, se sienta bien ante sus emociones, y ante todo lo que suceda en su espectro emocional. 

"El día en el que entiendas que tienes que dejar de darle importancia a las cosas superfluas, será el día en el que entiendas la importancia de la atención a las cosas que valen la pena".

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