El problema (o la solución) de la piratería.

 La piratería muchas veces se encasilla como algo ilegal. Dentro de Internet, se considera como un crimen igualado con robar, aunque no sea lo mismo. Cuando alguien piratea algo, no está robando. Está tomando una copia de algo, pero ese algo permanece igual en la fuente de donde se tomó. El producto oficial, o el servicio oficial, se sigue manteniendo, y nadie habrá robado de ahí, porque el crack que se ha tomado tampoco tiene que ver directamente con una copia exacta del servicio/producto oficial. Es una copia crackeada, precisamente, y ese mismo crack está diseñado para ser gratuito. No es el mismo producto. Es una copia del producto, del cual se crean copias para ser distribuidas de manera gratuita para las personas que no se lo pueden costear porque es muy costoso, o simples ladrones que, pudiendo comprar, no lo hacen por pura alcahuetería

La piratería se considera un problema para muchas empresas y varios sectores de la industria, pues ofrece servicios/productos de manera gratuita a cosas que en realidad tienen un precio y deberían ser comprados. ¿Pero realmente piratear es conveniente solamente porque es gratuito, o hay un problema más subyacente? Veamos.

El ejemplo de la piratería en la música.

Antes de que existieran los servicios de streaming, el panorama de la industria y el consumo de la música era muy distinto. Tal como antes de que existiera Internet, la música se compraba. Si una persona quería un álbum o quería una canción, tendría que comprarla de una tienda donde se vendiera, generalmente tiendas de discos, o esperar a que sonara, gratuitamente, en la radio, pero generalmente las radios solamente sonaban y programaban canciones que le agradaran al público en general, no canciones de nicho o menos populares (o canciones menos populares dentro de un mismo álbum de un grupo o solista que sí era popular y reconocido). 

Con el auge de Internet y el nacimiento del iPod, la introducción de iTunes, y el nacimiento de sitios web como Pirate Bay o software como Napster, además de la existencia de los torrents para descargas de archivos mediante magnet links y protocolos P2P, la piratería musical no se haría esperar. Estando en un contexto donde la música era cada vez más visible (no accesible, todavía), la mejor solución para poder obtener la música que los usuarios querían sin tener que pagar altos montos, y que no fuera justo tener que pagar tanto por unas cuantas canciones o unos cuantos álbumes, era, precisamente, piratear

La industria vería este problema. Vería que cada vez más gente preferiría obtener de manera gratuita una canción o un album, o cierta discografía de un artista, o varios, en específico, y decidiría combatir la piratería con varios métodos. Principalmente sería obligando a los sitios web de piratería a cerrar, o persuadir a los usuarios para que consideraran que la piratería era algo malo. Efectivamente, estos esfuerzos serían en vano. El apagar los sitios web y servidores de piratería no funcionaría, pues los piratas siempre encontrarían la forma de alojarse en otras partes de Internet, mediante otros enlaces y URLs, y los que pirateaban los encontrarían nuevamente de manera sencilla mediante un par de clicks extra. 

La industria ya estaba cansada de que esto mismo sucediera cada vez más, y aumentara cada vez más la preferencia de los usuarios a piratear que a comprar música de manera oficial. ¿Para que voy a pagar por algo costoso si lo puedo obtener de manera gratuita? La gente no pirateaba porque fuera ideal, sino porque era la forma más sencilla, y una forma de resistir, de conseguir algo que de otra forma solamente beneficiaría, de manera injusta, a las compañías.

Es esto lo que ve Daniel Ek, el creador de Spotify. Él observaba que la gente no pirateaba por elección deliberada, sino porque era la mejor opción. Es decir, que si alguien pudiera comprar una canción a la vez que podía piratearla, la piratearía porque era gratuita, y se ahorraría esos pesos para poder comprarse otra cosa, algo mejor. 

Ek sabía que para poder obtener el beneficio de los usuarios que pirateaban era necesario ofrecerles algo mejor que lo que los piratas ofrecían. Es por eso que pensó en un sitio web gratuito, donde se alojarían millones de canciones, con anuncios cada cierto tiempo y la posibilidad de organizar playlists de manera nativa dentro de este mismo sitio web. Entendió que si quería obtener a los usuarios de los sitios web pirata, tendría que ofrecer un antídoto efectivo a las fallas de los sitios web pirata: Links caídos, propaganda invasiva y el riesgo de obtener virus. Spotify sería (y es) un sitio confiable, con música alojada de manera oficial y sin necesidad de descargar torrentes de ningún lado, ni tampoco tener que temer que el enlace de una canción no estuviera disponible, porque ya no habría enlaces para encontrar una canción. Sencillamente seria la canción misma, y ya está.

Este modelo funcionó tan bien (y para las personas que quisieran evitar los anuncios y poder descargar su música para poder escucharla cuando quisieran y en donde quisieran, ofrecerles un plan premium accesible para la mayoría de las personas) que la piratería musical se reduciría casi por completo. Los que seguirían pirateando música lo hacían, ahora, por elección deliberada, no porque no tuvieran una opción mejor. Es decir, lo hacían por alcahuetería. 

Contraejemplo de la piratería de series y películas.

Cuando Netflix nació y se presentó al mundo parecía ser una revolución en el mundo del streaming de películas y series. Ahora la gente podría pensar que Netflix era "el Spotify de las películas", pero no tardaría mucho en desmoronarse su propio sistema. Aunque Netflix al principio sí ofrecía películas de todo tipo, e incluso ofrecía planes accesibles para que cualquier persona pudiera ver miles de películas en un solo mes (claro, si contaba con el tiempo y las ganas), poco a poco empezaría a dañar el propio modelo que les estaba funcionando. 

Las películas y/o series que alojaba de repente dejaban de estar disponibles, o dejaban de estarlo en un sitio y solamente lo estaban en otro sitio (entiéndase sitio por país). Los precios de las membresías empezaban a elevarse, y el truco de "compartir la cuenta" se iría, poco a poco, prohibiendo por parte de Netflix.

Como si no fuera suficiente, las producciones audiovisuales y cinematográficas se irían fraccionando en distintos servicios de streaming que ofrecían lo mismo, pero con el sello de "producciones originales". Empezaría con Amazon Prime, y de ahí le seguirían muchísimos más: Disney, Apple, HBO, Paramount, HULU, Crunchyroll, etc. Cada uno ofreciendo una membresía supuestamente para obtener beneficios únicos. Lo único que provocaba es que la factura de cada servicio por separado, al sumarse, fuera imposible de costear para la gran mayoría de las personas.

Es por eso que, tras el fracaso del modelo de Netflix, y la fragmentación de los servicios de streaming de series y películas, la gente empezaría a refugiarse (muchos a manera de protesta, y otros, nuevamente, por pura alcahuetería, aunque camuflados dentro de los que se resisten a la injusticia) en sitios web pirata que les permitieran ver las series y películas que quisieran sin tener que pagar nada y con una calidad considerable. Sí, tendrían que recurrir a varios links fallidos, o a opciones que no resultarían útiles para poder encontrar esa serie o esa película, pero finalmente lo conseguirían. A fin de cuentas, sería preferible eso que tener que pagar casi más de $100 USD por 3 servicios de streaming que ofrecen el mismo contenido vacío promocionado solamente para que esas empresas obtengan más clientes

Incluso es el colmo observar que hasta compañías de señal de televisión (como Claro o Movistar) ofrecen sus propios servicios de streaming. ¡Esto es para terminar de colmar el vaso!

Resultados.

Porcentaje de piratería según la multimedia.


Cuando se le ofrece a los consumidores, a los usuarios, algo mejor que la piratería, lo más seguro es que la dejen. Pero si se les ofrece a los usuarios, y consumidores, algo peor que la piratería, algo más complicado, o costoso, o sencillamente fragmentado que la piratería, por pura lógica y expectativa terminarán optando por la piratería. Es la opción más accesible para la mayoría, y además permite encontrar distintas producciones cinematográficas en un solo sitio, en lugar de tener que encontrarse con la sorpresa de que una serie/película está en un servicio de streaming que todavía no pagan (e incluso, a veces, ni conocían). 

Es algo parecido con los libros. Hasta que no exista un sitio web que permita a los usuarios mantener sus libros sincronizados, de acceso gratuito, pero mediante una membresía paga cada mes, o cada cierto tiempo, muchas veces seguirán pirateando libros que no deberían (lógicamente descontando los que ya son dominio público, pues por ellos no tendría absolutamente ningún sentido cobrar, salvo que sea para lucrar por otros aspectos, como traducciones, presentaciones o ediciones).

Con esto dicho, quiero dejar en claro que la piratería solamente es buena cuando refleja resistencia, no cuando es una simple alcahuetería y un robo deliberado cuando se puede comprar algo que de todas formas alguien podría haber comprado. Así, piratear Spotify no estaría tan bien visto, ni sería realmente justificable, como sí sería piratear ciertas series o películas.

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