Cuando Betelgeuse explote
Cuando Betelgeuse explote, se formará un gran lucero en el cielo. Una segunda Luna, o tal vez un segundo Sol. Se volverá uno de los eventos más mediáticos, de los cuales los peritos en astronomía serían preguntados. Puede pasar mañana, o dentro de 100 años. Dentro de 100 años, cuando ninguno de los que he conocido en vida, y ni siquiera yo, estemos vivos.
Será cuando finalmente suceda uno de los eventos más conocidos en la astronomía teórica, visto por muchas personas: Una supernova. Suceden todo el tiempo en el universo, pero usualmente no son visibles para la humanidad, porque suceden lo suficientemente lejos como para que su luz alcance, con la suficiente potencia, a la Tierra.
Cuando Betelgeuse explote, dado que es una gigante roja, y está lo suficientemente cerca, pero no tan cerca, entonces será tan visible que sería seguro observarla, pero igual de asombroso sería observarla.
No sé si esto suceda cuando todavía esté con vida, o suceda cuando esté ya demasiado viejo, aislado, o tal vez acompañado, y sin esperarlo en ningún momento. Es tan incierto, que lograr ser, en esta vida, testigo de uno de estos fenómenos es una de las mayores suertes que alguien podría tener (o que algunos podrían tener, pues se vería a escala mundial, y todos los que se atrevan a ver hacia arriba se darían cuenta).
Se trata de esas fábulas donde el codicioso y soberbio cazador es finalmente receptor de su merecido castigo, por parte de la diosa de la precisión, habitante en la Luna; la mismísima Diana, afinando su arco y apuntando su flecha, al hombro del cazador, a Βητελγιώς.

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