Un poco acerca de las expectativas.

Las expectativas son aquello que creemos en algo cuando tenemos fe de que pueda darse algo, y ese algo es algo que esperamos. Puede sonar confuso, autorecursivo, y una definición cíclica que no aporta nada nuevo más que una repetición en diferentes locaciones de sus propios matices o palabras que definen su significado, pero intentaba dar una visión resumida de lo que es una expectativa, sin sonar como citando al diccionario o repitiendo lo mismo que se suele decir acerca de ese concepto.

En resumen, una expectativa es una esperanza. Una esperanza que se pone en algo, sea lo que sea: Una persona, un objeto, una idea, una creencia, un pensamiento, etcétera. Puede ser cualquier cosa. Se le pone expectativa a una cosa esperando que funcione como tal vez se podría pensar que funciona, cuando no siempre funciona como se espera que funcione. Se pueden tener preconceptos acerca de su conducta, sus patrones o su comportamiento, pero no se puede tener certeza absoluta de su próximo movimiento salov que se trate de un sistema destinado a repetirse indefinidamente porque ese es su mecanismo y esa es su función (por ejemplo, no es raro, y lo contrario sería algo descabellado, pensar en tener expectativas de que un corazón siga latiendo, unos pulmones sigan bombeando y respirando aire, o un cerebro pensando). 

Cuando entran en conflicto los preconceptos y la realidad de aquello a lo que se tiene expectativas es cuando nace una especie de ansiedad anticipatoria, por si algo vuelve a fallar y hay que arreglar algo (que muchas veces ni siquiera se puede arreglar porque está fuera del control de quien lo siente). Esa ansiedad anticipatoria funcione como una especie de protector hacia la propia persona que la siente, esperando que con ese comportamiento se puedan encontrar errores y así mismo poder arreglarlos o redefinir los preconceptos para readaptarse a una nueva realidad (porque cuando se instalan preconceptos en un algo, ya de por sí no se asume la realidad compleja y absoluta de ese algo). 

Querer que algo funcione de una manera que se espera que funcione cuando no se sabe, a ciencia cierta, si siempre iba a funcionar de la manera que venía funcionando es un preconcepto que puede desencadenar la ya mencionada ansiedad anticipatoria, que puede terminar en mayores desastres si no se convierte en una aceptación final de la realidad de las cosas, tal y como son. La realidad de esas cosas se puede referir a múltiples reses (en su sentido original, el latino): Personas, objetos, ideas, pensamientos, creencias, etcétera. 

Alguien se puede decir a sí mismo "esto debe funcionar de esta manera porque se supone que tiene que funcionar así. Para eso fue diseñado, a final de cuentas...". El prediseño de un algo no define su absoluta función tras el paso del tiempo y el uso de cualquier circunstancia. Las cosas fluyen, nada permanece. En griego: Πάντα ῥεῖ. Eso significa que cualquier cosa que se inmute con el paso del tiempo va a terminar siendo distinta (tanto en cualidad como en percepción) a lo que solía ser. No por algo no se es la misma persona una semana atrás que una semana después.

Muchas veces las conductas que se adaptan como consecuencia de creer en los preconceptos que se crean en las cosas impiden ver la realidad de esas mismas cosas, y también el poder adaptarse a la realidad o a algún cambio de esas cosas. Si un preconcepto está muy incrustado en el repertorio de creencias de alguna persona, es difícil modificarlo, y solamente depende de una adaptación y una resiliencia conscientes, renunciando voluntariamente a cualquier preconcepto, no asumiéndolo como realidad de la cosa, sino como lo que siempre fue: Preconcepto. 

Así es que se forman las expectativas, pues las expectativas muchas veces se alejan de la realidad, y aunque a veces tienen componentes de esperanzas basados en una fe benevolente, inocua, muchas otras solamente se basan en el deseo de control. No confiar en el futuro impredecible conduce a querer predecirlo con los medios que se tiene, y el residuo de esos escenarios, de esos pensamientos, de esas predicciones, son las expectativas. También surge el sobreanálisis, que también se suele llamar sobrepensamiento (en inglés, overthinking). El sobreanálisis es esa conducta de buscar hasta en lo más mínimo problemas cuando un problema que entra en conflicto con las expectativas, con tal de tratar de "solucionarlos", pero solamente se entra en un bucle de rumiación cognitiva, que llena y rellena con pensamientos que no derivan en nada, y terminan en ciclos de pensamiento improductivos. 

Es mejor pensar en que si las cosas tienen que ser de algún modo, permitir que sean. "El Tao que se nombra deja de ser Tao". Modificar o intentar controlar la realidad es alejarse de ella misma. La realidad per se es inmutable, y cuando se intenta, sencillamente se aleja, dejando con la ilusión de que se está controlando. 

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