El único problema serio de la vida es la muerte

 El único problema serio de la vida es la muerte, pues cualquiera de los problemas que se pueda sentir en vida se ve disminuido ante el problema de la muerte. Si nadie tiene razones para morir, y nadie tiene amenazas de muerte, entonces tiene sentido que los demás problemas consigan cierta importancia. De hecho, entre menos necesidades se tengan satisfechas, más difícil es enfocarse en otros problemas que no son lo suficientemente serios como para considerarse problemas, y solo son excusas para mantener la mente ocupada en cosas que, muchas veces, ni siquiera se pueden controlar.

Si no hay algo que comer, es claro que ninguna persona pensará en resolver problemas de cálculo o paradojas filosóficas. Si no hay dónde dormir, es claro que no se va a encontrar una solución a enfermedades terminales como el cáncer, o estudiar virus mortales. Si no hay dónde no pasar frío, entonces el problema de no tener Internet deja de ser un problema y se convierte en un contrapeso, un contratiempo innecesario.

 Si no hay nada que comer, es claro que los demás problemas dejan de importar porque el no comer conlleva a la muerte. La falta de sueño lleva a la muerte, la hipotermia lleva a la muerte. Todos los problemas que como consecuencia última lleven a la muerte son, por consecuencia, también problemas verdaderamente importantes, y todo problema que no lleve a una consecuencia última como la muerte son más bien pérdidas de tiempo o conjeturas

Iván el terrible y su hijo - Iliá Repin

 
 Cuando alguien se muere, se convierte en una tragedia. Para algunos, el sentimiento de duelo se da bajo una faceta hipócrita, pero para otros es un evento mayor de gran importancia, donde algo dejará de ser igual de ahora en adelante. Cualquier cosa que se pierda que no sea una vida no es tan importante como perder objetos materiales o aquellas cosas que tienen un valor simbólico o percibido, como una reliquia o cosas por el estilo. Nada es más importante que la vida, así que arrebatar una es la última faceta del odio o de la desesperación. Dado que es el único problema serio, arrebatarla es considerar decisiones mayores.

Aunque para el universo y su magnitud gigantesca sea indiferente, para los seres humanos que tienen una existencia y una presencia finita en la Tierra, y para su propia filosofía y concepción de las cosas, el único problema verdaderamente importante es la muerte. De nada vale saber que los agujeros negros se forman de acuerdo a ciertas fórmulas, o entender que la física de la relatividad general haya reemplazado a la física clásica newtoniana si la muerte está a la vuelta de la esquina. Ninguno de ellos (científicos, físicos, filósofos, artistas) se va a acordar de cualquier cosa que sea que haya hecho en la Tierra, como por dejar un impacto allí, una vez muera o una vez esté amenazado de muerte (muerte inmediata, no una simple amenaza), o tal vez en su lecho de muerte. 

La próxima vez que un problema afecte la vida de alguien, es importante recordar que nada puede terminar ser tan fatal que estar a punto de perder la vida o la estabilidad en esa vida (también llamado salud). Así, el famoso decir de la gente mayor, que se ha convertido en un cliché, es cierta: «Lo importante (siempre) es que hay salud».

  

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