Mi romántica opinión sobre el inglés

El inglés es una lengua maravillosa. Es una lengua multitudinaria, con muchísimas facetas, cada una de ellas tan impresionante como la otra, y tan inabarcable que realmente se necesita tiempo para procesar, entender, apreciar y admirar cada una de ellas. Se trata de una lengua que ha pasado por mucho, ha evolucionado empapada de tantas influencias culturales, políticas y lingüísticas para crear una lengua verdaderamente única en el mundo.

No pretendo hacer una clase o un repaso de historia en esta entrada, no solo porque ahora mismo no recuerdo bien los detalles de la evolución del inglés, sino porque tampoco es la gracia de esta entrada. Esta vez solamente quiero describir por qué siento tanta pasión y tanto amor por la lengua inglesa de una manera que me viene directamente desde el corazón.


El inglés es una lengua que realmente puede expresar de distintas maneras, con distintas reformulaciones y diferentes palabras de diferentes orígenes etimológicos y decir lo mismo, pero al mismo tiempo no exactamente lo mismo por los matices que contienen cada una de las palabras y el cómo han evolucionado. Podría decirse que tiene dos formas de contar hasta cinco por influencia del francés (two/deuce; three/trey; four/quatre; five/cinque) y dos formas de decir agua (water/acqua). Claro que depende mucho del contexto cuál se use, pero no es algo que suceda con tanta facilidad en otras lenguas. Mientras que en el español tenemos una sola palabra para referirnos al agua de esa manera específica, el inglés tiene dos sustantivos que significan literalmente lo mismo, y se pueden usar, si se quiere, de manera intercambiable, pero aun así tienen diferentes matices de acuerdo al contexto en el que se usen. 

Lo mismo sucede, en parte, con los colores. Se puede decir verde como green, o de una manera más poética como glaucous (aunque esta es más un adjetivo que un adjetivo/sustantivo, como lo es green). Se puede decir red y al mismo tiempo se puede decir vermilion, proveniente del francés. Y como estas, muchas otras palabras, no solo colores. Se puede decir lawyer o attorney. Se puede decir bussiness o affair. Es posible decir dictionary y también wordbook. Se puede decir memories o keepsakes. Y la lista continúa.

Fuera de esto, fuera de la gran y hermosa influencia grecolatina y francesa, también existen muchas palabras de origen nórdico, como el propio pronombre común en inglés they. También se pueden formar nuevas palabras y nuevos significados a partir de la mezcla de dos palabras que ya existen: Blackmail, stargaze o fortnight. Una de las pocas lenguas, porque no diré que es la única, eso sería imprudente e ignorante de mi parte, que a partir de una analogía con su palabra para hablar de hoy, today, pueda referirse a un término análogo, pero en referencia a la noche: Tonight. En español decimos 'esta noche', y en francés se dice 'ce soir'. También, incluso, se puede decir, aunque sea algo obsoleto en el inglés moderno, yesternight para referirse a la noche de anoche, o anoche simplemente.

Así como las anteriores palabras, se pueden formar bastantes con un poco de ingenio y cultura, y se puede expandir de manera exponencial el potencial poético y literario de la lengua inglesa, ¡algo que definitivamente es algo de admirar porque no todas las lenguas, no de la misma manera, consiguen algo así! El pariente más parecido a estas características, y que en la mayoría de los casos, he de admitir, supera al inglés, es el alemán, donde siempre se pueden crear palabras nuevas de acuerdo con las necesidades del hablante o del tema que se está hablando.

Otra cosa que aprecio bastante del inglés y que me parece muy importante considerando mi amor y mi aprecio por las lenguas clásicas (a saber, el latín y el griego) es que el inglés suele mantener de manera bastante intacta, o relativamente intacta en comparación con el español, la ortografía de palabras de origen patronímico, de origen grecolatino. Pensar, por ejemplo, en términos técnicos de ciencia o de medicina, como diarrhoea, que es una forma de escribir diarrhea en inglés. Mantiene la ortografía latina, que a su vez mantiene la ortografía griega (diarrhœa ←διαῤῥοια). Otro ejemplo es un término que se ha popularizado mucho en Internet desde 2020, o tal vez desde más antes: Aesthetic. Viene directamente del latín, que a su vez viene directamente del griego, y significa lo que ya significa en español, estética. De hecho, hay términos, que aunque son básicamente obsoletos y muy arcaicos, que también conservan su ortografía original en inglés. Hablaré de dos de ellos que son los que mejor conozco: El primero es oeconomy, que es la forma más tradicional de escribir economy, que significa economía. Viene directamente del latín oeconomia y este a su vez del griego οικονομία. El segundo es encyclopædy, forma más tradicional, todavía encontrada en algunas fuentes como la Encyclopædia Britannica, de escribir encyclopedy, que significa enciclopedia y proviene del latín encyclopædia y esta a su vez del griego ἐνκυκλοπαιδία. Por supuesto, estas grafías alternativas no se suelen usar en contextos más utilitarios, cotidianos o pragmáticos, pero a lo mejor se le puede dar un uso en contextos más especializados, más cultivados y sin miedo a experimentar y explorar regiones desconocidas del inglés. Eso me gusta, pues a la vez que por el día se puede hablar el inglés más o menos normativo (pues no hay organización que lo regule oficialmente), por la noche se puede experimentar sin penas ni miedos de fabricar nuevas palabras y usarlas en textos de versos libres, poemas, escritos personales o simples bitácoras.

Me gustaría atreverme a usar y escribir oeconomy o encyclopaedy alguna vez en algún texto, así sea personal, que escriba en inglés, porque es dar ecos a los orígenes escritos de las palabras que nos dan las palabras del día a día. Los orígenes grecolatinos de la mayoría de las palabras en lenguas europeas occidentales, gracias a la influencia de Roma, quien fue cautivada por Grecia (Græcia capta ferum victorem cepit, et artes intulit in agresti Latio).

Por eso a veces pienso, de manera genuina, que el inglés, a pesar de su pronunciación y ortografía tan inconsistentes, realmente merece ser lengua internacional. Obtuvo este puesto por la colonización, la sangre y el imperialismo, eso nadie lo niega, pero tampoco es una lengua tan rígida y difícil de manipular y moldear de acuerdo a las comunidades como sí podría ser el francés con su Academia francesa, o el español con la Real Academia. El inglés también sabe adaptar muchísimos términos de lenguas extranjeras y usarlos como si siempre hubieran estado allí, en esta lengua. Por eso tengo una visión romántica del inglés, y por eso considero que es una lengua con muchas dimensiones que no todos se atreven a explorar y se quedan exclusivamente en las regiones utilitarias, normativas o cotidianas del inglés. El inglés es una lengua para ser explorada, para ser explotada, para ser magnificada, para que todos aportemos con nuevas palabras, dando buen uso y respeto al latín y al griego, e incluso el francés, y convertirla en una lengua tan única como su historia y su pasado.

Quiero aclarar, antes de terminar, que aunque romantice mucho a la lengua inglesa y la considere una lengua bella y bastante poética, maleable y flexible, esto no significa, bajo ninguna circunstancia, que:
  1. Piense que la lengua inglesa es superior a todas las demás lenguas por su estatus internacional o por su innegable uso en las comunicaciones internacionales actuales. Así como considero que la lengua inglesa tiene muchísimo potencial poético, léxico y creativo, el español tiene ciertas características que el inglés no podrá replicar del todo, y aunque lo intentara no lograría exactamente lo mismo que el español.
  2. Considere que la angloesfera, o los países que hablan inglés como lengua mayoritaria u oficial, son superiores o mejores que los demás países del mundo. Tampoco significa, especialmente en referencia a los Estados Unidos y al Reino Unido, que apoye por completo a la cultura, la historia y la política de estos países. Estados Unidos, en especial, ha provocado muchos daños imperdonables al pueblo latinoamericano y también al pueblo colombiano. Han tenido un aura de superioridad que no se puede tolerar ni dejar pasar bajo ninguna circunstancia. Aun así, esto tiene más que ver con sus propias políticas, creencias e historia que con la lengua inglesa.
Una vez aclarado esto último, puedo concluir finalmente esta entrada, que considero que es una de mis entradas más personales, pues expongo de manera abierta una de mis opiniones y visiones más románticas respecto a algo en mi vida, y algo tan cotidiano como lo es un idioma, en especial el idioma inglés. Si fuera a posicionar a las lenguas que más aprecio en mi vida, lo haría de esta manera, en forma de pirámide.



En esta imagen, el naranja representa al español. El azul oscuro representa al inglés. El azul celeste representa al griego antiguo, y finalmente, el rojo representa al latín. Como se puede ver, a pesar de que le tenga un aprecio y un amor a la lengua inglesa, sigo priorizando y poniendo por encima de todo lo demás a la lengua española, que es mi lengua madre y la lengua con la que mejor he conocido al mundo, a las personas y en general a absolutamente todo en mi vida, y la seguiré usando como si fuera mi propia vida.

Puede que esta entrada esté sujeta a ciertas actualizaciones, o puede que no. Eso depende de si quiero expresar algo en algún momento que se me quedó en el tintero y que considero bastante importante mencionar aquí como parte de mi aprecio y cariño a la lengua inglesa. O puede que simplemente mencione eso mismo en otras entradas a futuro y deje esta tal cual está, tal cual fue publicada el 28 de septiembre de 2025. 

Pero no quiero extender más esta entrada. Tampoco esa sería la intención. Si alguien quisiera dejar su propia opinión acerca de la lengua inglesa sin entrar en temas políticos, geopolíticos o ideológicos, puede hacerlo en los comentarios de las entradas. Muchas gracias por su atención y por su lectura.

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