Una sociedad enferma

No es novedad que alguien opine que la sociedad está enferma. Lo que es novedad es por qué, para mí, lo está, bajo los términos que voy a definir a continuación.

No es simplemente por lo que siempre se acostumbra: Injusticias, corrupción y defectos humanos, defectos morales, más que nada. Es más por cosas que no se habían visto en, prácticamente, toda la historia de la humanidad. ¿Realmente Internet fue un buen invento, después de todo lo que ha permitido?

Se ha llegado a un punto en la historia moderna en que la avaricia, la obsesión con el futuro y la manía de control y exploración masiva se ha convertido en un claro signo de orgullo y egoísmo, aunque los griegos tenían un término más adecuado: ὕβρις. En español, se escribe como 'hibris'. 

La caída de Ícaro, uno de los mitos griegos que mejor ejemplifican la hibris griega.

Hibris es cuando una persona, o no necesariamente una persona, pero muchas veces una persona, un ser humano (porque los seres humanos son los únicos que aparentan padecer de la hibris (no es una enfermedad, por si acaso)), quiere ser más de lo que es. Quiere exceder sus límites físicos, contextuales, personales. Quiere ser mucho más: Más fuerte, más inteligente, más poderoso, más rico. Todo lo que se pueda exceder, llevarlo a sus límites más altos. Una especie de, podríamos decir, aceleracionismo reducido a personas (y conocido desde tiempos antiguos). 

Generalmente, con la hibris viene un castigo, asociado a la némesis (νέμεσις) (la venganza divina), proveniente de los dioses del Olimpo (si hablamos exclusivamente de mitología griega), o de cualquier otra fuerza superior a los seres humanos, y no tiene que ser necesariamente mítica. Llamarla Dios, llamarla destino, llamarla simples coincidencias, pero generalmente el que es soberbio y avaricioso recibe un castigo. 

Ahora que la sociedad está convertida en su expresión masiva (de la soberbia y de la avaricia) por sistemas económicos y sociales que lo han permitido (y peor aún, incentivado), no veo que se vuelva algo mejor. Si no es porque las personas quieren tener todas las cosas hechas de manera sencilla por la IA, es los inversionistas queriendo que sus acciones en IA realmente hayan valido la pena y el valor de la IA en el mercado suba. Es decir, todos quieren beneficiarse de algo que no es natural a la humanidad.

En un principio, la inteligencia artificial, como muchos otros inventos anteriormente, provocó muchas opiniones divididas y muchas dudas, pero no se ha presenciado algo tan grave, no solo a nivel económico, derivado del uso de ese gran invento. Muchas cosas se podían usar de manera indebida, pero no afectaba del todo a todos. Ahora, un mal uso de la inteligencia artificial sí que puede (y ha conseguido) afectar a todos, incluso del todo.

Si no es por querer mejores tecnologías, mayores facilidades (producto de la pereza humana), entonces es por querer acumular más y más riquezas y justificarlo en trabajo duro. No está mal querer tener, y tener, riqueza. El problema está en deliberadamente querer duplicarlas, triplicarlas, cuadruplicarlas, de manera innecesaria. Y eso es lo que muchos accionistas y brokers hacen (y por eso nunca los voy a ver de buena forma). Ahora, ese es un segundo problema, y el segundo síntoma de esta sociedad enferma.

Si no es o por la pereza o por la avaricia, es por el autoengaño (o como me gustaría que se pudiera formar, suiengaño, porque sería enteramente latina, pero definitivamente suena raro). La gente quiere vivir convencida de que esta 'no es la peor situación' o que 'vivimos en el mejor de los mundos posibles'. Definitivamente podría estar peor, de eso no cabe dudas, ¿pero no parece que está lo suficientemente mal como para no exigir un cambio de base? ¿De verdad parece que el capitalismo, con todo los beneficios que tiene, no ha sido del todo bueno con la población en general? Porque sí, es muy bueno para una vida aspiracional (que ese es el cuarto síntoma de esta sociedad enferma: La obsesión con el futuro y el progreso) tener la base y las potestades para avanzar sin límites algunos, ¿pero qué precio tiene esa falta de límites? Muchas veces los que se benefician suelen ser los más pícaros, o los que desde hace bastante tiempo ya estuvieron ahí, ocupando posiciones de poder.

Es básicamente lo que ya se venía sabiendo: Los que están en el poder no van a renunciar al poder. Y los que están en el poder, por alguna razón del mundo de las manías, están obsesionados con el futuro (y con hacerse (innecesariamente) más ricos). 

No entiendo toda esta patología. No entiendo por qué la sociedad ha terminado de normalizar tanto algo que está claro que es un síntoma de enfermedad pandémica social. 

Conclusión

Esta no será la última entrada que haré sobre temas relacionados a la decadencia de valores de la sociedad (que está claro que, parece, se ha vuelto extremadamente pecaminosa), y no sabría decir si es la última. Me seguiré quejando porque estoy seguro que la mayoría de las personas no quiere ver de manera clara esto. O unos están muy obsesionados con hacerse ricos y defender al capitalismo a capa y espada (viendo lo asqueroso que es), y otros son ciegos al no darse cuenta que volver al socialismo es de las peores ideas que una persona cuerda puede hacer. 

O este sistema cambia y se convierte en algo mejor para todos (menos avaricia, menos soberbia, menos pereza, menos lujuria, más compasión, más empatía, más sentido común, menos obsesión con el futuro y más paciencia), o la enfermedad va a pasar a fase terminal y me apiadaría de todos los neonatos, porque no nacieron en un mundo feliz. 

Mucho de lo que critico algunas veces no lo aplico. ¿Qué puedo decir? Yo mismo soy un pecador, y eso no me detiene de denunciar los pecados (y la grave enfermedad a la que se ha expuesto) de la sociedad. Si debo ser castigado por esos pecados que yo mismo critico, pues lo haré, y me permitiré ser castigado, pero bajo la condición de que soy yo y todos los demás, o no seré castigado y aún así seguiré quejándome de la patología social contemporánea.

Ya sé que me puse muy narrativo en los últimos párrafos. Muy delusional, así que sencillamente pretendo dejar de ver cómo cada vez el mundo se va hundiendo más. Tal vez me hunda yo mismo en el aislamiento, o tal vez aprenda a vivir con el bus social yendo a parar ante un barranco. Poco a poco sintiera como si me estuviera volviendo misándrico, pero espero no llegar a esas alturas. Sé que hay algo de esperanza, todavía.

Tal vez ser tan idealista conlleva vivir con el peso de la dura realidad, de la enferma realidad. Ser idealista significa no estar tan alineado con lo que es, y observando más lo que es contrastandolo con lo que pudiera ser. 

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