El engaño de la percepción y los sentidos

Nuestros sentidos no son completamente fiables. Muchas veces terminan haciéndonos alucinar cosas que no están presentes, que no existe, y todo por diferentes emociones. Puede que, de base, puedan ser bastante útiles para describir diferentes cosas, pero están influidos por cómo interpreta el cerebro las cosas, y por lo general, las cosas se suelen interpretar con base en emociones. Es decir, las emociones determinan cómo se interpreta, se siente y se asienta alguno de los sentidos. Por eso afirmo que las percepciones por lo general provocan engaños.

Los miedos también nos pueden hacer ver o sentir cosas que no están ahí, ¿o a quién no le ha pasado que ve figuras en las sombras, o siente cucarachas caminando por la piel? Los sentidos pueden ser bastante útiles si se usan con serenidad y control, pero si se dejan llevar por las emociones, por lo general emociones intensas (rabia, tristeza, miedo, incluso euforia), pueden volverse sesgados y dejar de sentir el mundo tal como es. 

Senses of Fear

Por mucho que podamos creer que una sensación basada en el miedo es "objetiva y completamente cierta", el empirismo, infuido por las emociones fuertes, no es más que un engaño que nos termina provocando alucinaciones, autoinducidas. Digo que son autoinducidas, porque no están ahí, pero la mente quiere hacerle creer al individuo que sí están ahí, para resguardarse. Es una respuesta influida, por supuesto, también por el cortisol.

El estrés por diferentes escenarios y contextos puede modificar la forma en que el cerebro interpreta los espacios. No solamente el estrés, también otras cosas que no vienen directametne del cerebro (sustancias externas). Todo ello puede provocar lo que se suele conocer como percepción alterada de la realidad.

Es así que una respuesta o solución a esta situación que cualquier persona, seguramente, ha pasado alguna vez en su vida, y si no lo ha hecho, seguramente en algún momento la pasará, es dejar de confiarse de los sentidos si se es consciente de que se está bajo la influencia de alguna emoción o sustancia fuerte. Dejan de ser fiables y solamente provocan alucinaciones, y las alucinaciones, si se toman en serio, provocan todavía más alucinaciones.

Al cerebro no le gusta la incertidumbre, así que si está bajo alguna emoción fuerte, intentará confirmar (sesgo de confirmación) lo que cree que es cierto, aunque solamente esté basado en sus sentidos. Muchas veces se culpa al exterior, cuando muchas veces es cuestión de perspectiva. Una perspectiva sesgada y nublada por emociones que nos conducen a sentir otras cosas.

Por eso es peligroso guiarse únicamente por nuestros sentidos, sin usar la razón, sin racionalizar lo que pensamos y sentimos, a la hora de tomar decisiones importantes, o hacer determinaciones sobre cosas en particular. Puede que estemos cayendo en engaños y basemos toda nuestra experiencia en esos engaños, sin ver realmente el trasfondo de la realidad.

Por eso muchas veces se afirma, con certeza, que la realidad es un constructo. No solo social (por supuesto que también, pero eso va más por el lado del análisis social), sino también perceptual, o de percepción. Hay que cuestionar lo que vemos como si realmente fuera cierto aquello que vemos. Es por eso que sigue siendo bastante apropiada, y más en un mundo de estímulos constante, aquella frase cartesiana, que aunque admito que en algunos contextos más académicos, alejados del análisis que hago, se ha llevado a extremos represivos, que se volvió el resumen filosófico de Descartes: "Pienso, luego existo". 

Con la razón, y la racionalización (moderada) de los sentidos, es más difícil y menos propenso caer en sesgos sensoriales que no están allí presentes. Así que es bueno cuestionar eso que sentimos, especialmente si lo sentimos desde el miedo, la ira, la angustia o la desesperanza, y racionalizarlo mediante argumentos y lógica (entre más estricta la lógica, mejor, porque la lógica también se puede manchar de sensacionalismos). 

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