La Dosis Diaria
¿Dónde pones tu atención? Seguramente ya te la han robado. Diversos estímulos a través de diferentes pantallas. Diferentes cosas que esperar del mundo, u otras aspiraciones que en un contexto local, de pronto, no tendrías.
Esas cosas que te invitan a querer más, a saber más, a emocionarte más. Estimularte constantemente. Una especie de droga, con su dosis diaria, solo que, aparentemente, sin su dosis mínima. Es constante. Te bombardea. No sabes cuándo decir alto, y cuando dices alto, ya pasó demasiado tiempo.
Pierdes la noción del tiempo, de tus sentidos. Te encuentras absorbido en un mar de colores. En un mar de diferentes visiones. La atención, y las recompensas inmediatas que la invitan a quedarse, te mantienen hipnotizado en algo que no estás seguro de saber si realmente quieres.
Es la Dosis Diaria. Una cotidianidad improductiva. Pero no porque lo improductivo sea malo, solo cuando es así de nocivo. Como consumir azúcar sin quemar carbohidratos.
¿Y cuándo se acabará? Solo cuando sepas decidir dónde poner tu atención.
La atención se va a convertir en una palabra muy importante. Dicho de una manera que pueda resultar convincente, y contundente: La atención decide cuáles son y cuáles no tus problemas. La cuna de todo problema es la atención. El topogénesis.

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